
El mundo de la obra
Universo Pura
Donde cada acontecimiento significa más de lo que aparenta.
Cómo funciona el universo de la Colección Pura: realidad, simbolismo, filosofía, mitología, sueños y destino.
Lo que hay al otro lado
Quizá nunca hemos visto el mundo entero
Hay una realidad que conocemos porque podemos tocarla, recorrerla y ponerle un nombre.
Y hay otra que no sabemos nombrar.
Pura y Cristalina nace precisamente en ese límite. En ese lugar en el que un sueño puede parecer un recuerdo, una coincidencia puede adquirir otro significado y una historia antigua puede volver a aparecer en el presente sin pedir permiso.
Aquí conviven ambas cosas.
Los lugares son reales. Las personas también. Pero junto a ellas existen otras fuerzas, otros símbolos y otras historias que llevan mucho más tiempo aquí.
La mitología no pertenece únicamente al pasado. Los sueños no siempre terminan al despertar. Y el destino quizá no sea algo que ocurre después de nuestras decisiones, sino algo que estaba esperando antes de ellas.
El Universo Pura no pretende decirte qué debes creer.
Solo plantea una posibilidad:
¿Y si aquello que llamamos realidad fuera únicamente la parte que hemos aprendido a reconocer?

Los pilares
Sobre qué se sostiene
La realidad
Un entorno actual y reconocible, con lugares que existen: Andalucia y otros lugares de España. Es la base sin la cual nada de lo demás inquietaría.
El simbolismo
Objetos, encuentros y coincidencias con una lectura literal y otra simbólica. La segunda suele hacerse visible solo cuando la historia avanza.
La mitología
La mitología griega es uno de los pilares fundamentales. Apolo y Artemisa forman parte esencial del universo narrativo —y el destino de uno de ellos ya se ha cruzado con el de Álvaro.
La filosofía
Identidad, libertad, verdad y sentido aparecen como problemas vividos, no como tesis expuestas.
Los sueños
Un elemento narrativo fundamental: advertencias, símbolos, anticipaciones y preguntas. No son escenas oníricas.
El destino
La tensión entre lo que parece estar escrito y lo que todavía se decide, que solo se ve completa al mirar atrás.
Qué lo inspira
Un sueño que no quiso irse
Pura y Cristalina nació de un sueño.
Al principio parecía uno de tantos: algo que pertenece a la noche y que debería desaparecer con ella. Pero aquel sueño regresaba. Una y otra vez. Siempre reconocible y, al mismo tiempo, ligeramente distinto. Un lugar. Un rostro. Un nombre. Imágenes que permanecían en la memoria con una nitidez que no parecía propia de un sueño.
Con cada regreso crecía la sensación de que no estaba imaginando una historia, sino acercándome a ella.
Hasta que apareció una voz.
No sé de dónde venía. Nunca tuvo rostro. Nunca supe si pertenecía al sueño o si venía de algún lugar más profundo. Solo dejó una instrucción:
Escríbelo.
La voz volvió cada vez que volvía el sueño.
Entonces empecé a escribir.
No sabía todavía qué significaban aquellos lugares, quiénes eran sus personajes ni hacia dónde conducía aquella historia. Solo tenía la certeza de que llevaba tiempo esperando ser escrita.
Con el tiempo comprendí algo que todavía hoy no sé explicar del todo: quizá aquella historia no nació cuando empecé a escribirla. Quizá ya existía y yo simplemente había llegado hasta ella.
Tal vez escribir no fue inventarla.
Fue escucharla.
Y poner por escrito aquello que, durante tanto tiempo, había estado intentando encontrarme.

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